jueves, 11 de abril de 2019

Cortejo

Cortejo al ave que besa el viento,
esgrima sus alas como siluetas
de un ancestro olvidado:
lo mismo que yo siento.
Cortejo las millas lejanas del pensamiento,
donde la vista alcanza
ambos extremos puntos:
el duende y el titán que represento.
Cortejo una sonrisa, etérea, de cuento,
perfecta en una doncella,
cuando mi nariz entra en su boca,
huelo su alma, más que su aliento.
Cortejo al más bello cisne, ante él me desmiento
cual poeta negro, maltratado,
emigrante de otros versos;
de cojín me sirven, donde me siento.
Cortejo al todopoderoso conocimiento,
con una sola pregunta
ha de responder a toda la humanidad,
con más dolor y sufrimiento.
Cortejo al ojo de la noche, intento,
esos búhos, sabios para algunos,
enemas silenciosos de las estrellas
para mi pluma: lo que invento.
Más cortejo al crimen que ausento,
no ser digno del mundo,
incipiente filete para un nuevo libro,
vieja alma, joven sacramento.

© 2019 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.

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