jueves, 19 de enero de 2023

Mi obsequio

Mi obsequio


Es especial ese momento,

el beso con el que siempre te ama, 

esa primavera de las bocas ardientes,

besos que callan el universo. 

El abrazo infinito, luego, 

deja sin palabras hasta a un dictador;

¿por qué las hojas vuelan?

Porque tu respiración, es ese viento. 

Eres la vida misma, un cielo, 

un tesoro donde Excalibur

prima por ser belleza pura,

al igual que tú, mi legendario obsequio.


© 2023 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).

España. 

domingo, 15 de enero de 2023

El arte del Renacimiento

      La época del Renacimiento es sin duda la mejor para el arte, según diferentes opiniones de la gente. Basa su recuerdo histórico en que maneja estilos tanto propios como de las mejores escuelas de arte. En Italia se da el mayor esplendor de la escultura, pintura y elementos arquitectónicos con los que fascinar a quien los ve por primera o millonésima vez.

      El Renacimiento marca el período desde el siglo xv. Es un movimiento cultural surgido en Europa Occidental y que permitió hacer la transición desde la Edad Media hasta la Edad Moderna. Las bellas artes, las ciencias, matemáticas y la naturaleza son algunos de los ejemplos fastuosos que se pueden destacar de este movimiento. La renovación de la cultura clásica es clave en este aspecto, ya que de ello se extraen las proporciones “divinas” con las que crear las obras maestras que se conocen hasta nuestros días, como el Hombre de Vitruvio, de Leonardo da Vinci, que expresa la estabilidad de su canon artístico de manera frontal.

      Esta etapa de la Historia hace referencia a un cambio radical con lo que se venía haciendo hasta ahora en la Edad Media: ocultismo y oscurantismo. Era como ver llegar un rayo de luz, y este rayo quedara para siempre. Los remaches del reino gótico empezaban a decaer y permanecer como las ilusiones de los antiguos artistas y su fama. Italia dio su centro como la cultura renacentista más conocida, concretamente en Florencia y Venecia, estados dominados por el Papa de aquella época. En este intervalo del tiempo, se dio el furor por la conquista del Imperio Norteamericano con Cristóbal Colón al mando, la vuelta al mundo de Magallanes o la llegada de Hernán Cortés a tierras mexicas.

      El estudio profundo de la anatomía humana, las proporciones y sus diferentes formas distan de las clásicas que se hacían antiguamente. Ahora, cobraban una nitidez exquisita, elegante y hasta erótica en algunos aspectos más llevados al extremo puro del arte del desnudo, como el David de Miguel Ángel, escultura que entalla al David bíblico con músculos relajados. Las técnicas del claroscuro cambiaba la perspectiva y el modelo de la obra a una más dinámica o estática, según deseos del autor.

      Buena parte de este período también fue debido a los mecenas, personajes que ayudaban al avance y promoción de verdaderos artistas que deseaban darse a conocer. La cultura era primordial en esa época como poder, y, sin ella, no había riqueza ni gozo. Esto se veía en las burguesías y la aristocracia. Algunos destacados mecenas fueron los Médicis, el rey de Nápoles, Ludovico Sforza o los duques de Milán.

      Las obras estaban tan estudiadas que parecían ser trabajos de los dioses, decían algunos. Se conocía como la Divina Proporción, estudio canónico que mantenía proporciones exactas de los cuerpos. Se podía comprobar también la nueva arquitectura, como el cambio del dórico al orden toscano. Las cúpulas eran una estructura muy empleada, así destacaba Roma como una “ciudad renovada”. El arco de medio punto, la bóveda de cañón o las pilastras o pórticos distinguieron el Renacimiento como un cambio total en cada urbe que quería mostrar magnificencia y poder.

      El Quattrocento surgía como novedad para la visión de la naturaleza, base también para el arte y su desarrollo a lo largo del 1.400 d.C. El Cinquecento agasajaba la cultura artística como una investigación, más que un arte, con la que poder expresar la pasión en todo su esplendor.

      Del primero destacaba la bóveda de cañón y cubiertas de madera con casetones, además del protagonista: el arco de medio punto. Una referencia con nervaduras incluidas en las cúpulas es la catedral de Florencia, de Filippo Brunelleschi, arquitecto importante de este período, así como Leon Battista Alberti, autor de San Andrés de Mantua.

      Por el Cinquecentto, se hace especial mención a las obras enormes que exponían los proyectos de Miguel Ángel, como la basílica vaticana que destacaría como una de sus mejores obras. Aquí va cogiendo ritmo el Manierismo, con estructuras más decoradas y extravagantes.

      En pintura, el arte por representar los cuerpos y las escenas mitológicas son obras especiales de los clásicos. Aquí destaca el Nacimiento de Venus, obra de Botticelli, como “rebeldía” para el Dios que todo lo dominaba, mostrando así a más deidades en sus formas más expuestas al mundo libre. La perspectiva de esta obra realza más sus colores, así como la escena escogida en adoración de la divinidad femenina. Los pintores que aquí realzaron fueron: Fra Angélico, Masaccio o Leonardo da Vinci, de quien se postula más fama debido a que era considerado un genio en todas las artes, además de que se le reverencia el claroscuro, que demuestra la naturaleza cotidiana, como ejemplo en su obra de la Última Cena. Por consiguiente, Miguel Ángel es su “adlátere” más cercano con sus frescos para la Capilla Sixtina, donde el desnudo es un protagonista innato en cada figura que realizó.

      En escultura, el relieve y las formas detalladas configuraban este otro mundo como algo sobrenatural. La iconografía mitológica estaba bien presente de igual manera, así como el material utilizado que se recuperó de los clásicos: el bronce y mármol. Autores como Lorenzo Ghiberti, con su Puerta del Paraíso, o Donatello, autor de Condotiero Gattamelata, fueron los más destacados, aparte de otros, que dejaron atrás el gótico. Las posturas contorsionadas y la técnica del escorzo rebuscaban la perfección de la obra para el público y su embelesamiento.

      La creatividad en esta época da para mucho de que hablar, sobre todo más profundamente de obras tan logradas que parecían ser sacadas de seres de otro mundo, en vez de artistas de nuestro preciado planeta.

 

© 2022 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).

España.

jueves, 12 de enero de 2023

Soneto XX

Soneto XX


Tu cabello rozó el rostro del vagabundo,

tus ojos, arte y complejo inteligente,

el ególatra ejemplo del don de la gente,

una vergüenza indomable, algo profundo.


Aunque solitario, en tu sonrisa me hundo, 

inconformista por ser mejor que el que siente, 

ande rumor como juego de niño lo cuente, 

la inocencia pierde en un solo segundo. 


Altivo, señor de la sola letra, esquivo,

existe mi gran voz, alcoba de un humilde

con la que conquistar pasión y un gran imperio.


Busco, no encuentro aquello que no escribo,

mismo saber de ese hombre sin una tilde,

palabra simple, alma de eterno misterio.


© 2023 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).

España. 

jueves, 5 de enero de 2023

Te haces

Te haces


Era cada vez más bella, 

su voz, su andar, su costumbre, 

sus ganas por besar los pies

de este mundo, su tierra.

Las manos con las que toca y juega, 

piensa con el corazón, ama y vive

con el alma de todos, 

es la luz antes que la estrella.

Centra su razón en esta época, 

agradece a una rama en vez de al árbol, 

se hace bosque, se hace sol, 

se torna universo, en vez de ser ella. 


© 2023 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).

España.

jueves, 29 de diciembre de 2022

La edad


La edad

Las horas llaman, cabestrillo fatal,

la paz se desmorona, caótico ser,

acumulas mis males en tu tesoro,

alma endiablada, rompe felicidad.

Me irritas, carcomes mi sinceridad,

prohíbes todas mis fortalezas

en pos de un sinvivir,

demonio llamado rencor, pura crueldad.

Matas mi cuerpo, pero no mi libertad,

ansias ser como yo, lo que logras es más odio,

envidia de un dios,

nunca sabrás lo que es la humanidad.


© 2022 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).

España.

domingo, 25 de diciembre de 2022

El arte del Antiguo Egipto

      El arte del Antiguo Egipto se ha caracterizado por maravillar a la población del futuro con sus obras maestras en constante intriga, misterio y jeroglíficos indescifrables para los de a pie. Estas características hacen de este mundo que se explaye en bellezas que jamás se hubieran imaginado, solo por algunos dotados de un don maravilloso. Sus maestrías fueron infundadas a sus actividades de grandeza y hasta de un tamaño más cotidiano, así como dignos de un faraón. Incluso divino.

      Egipto es caracterizado un lugar imperante para las cunas del arte. Se clasifica en períodos: Neolítico (4.000 - 5.300 a.C.), Badariense (4.000 - 4.400 a.C.), Nagada I Amratiense (3.500 - 4.000 a.C.), Nagada II Gerzeense (3.200 - 3.500 a.C.) y Nagada III (3.000 - 3.200 a.C.). Durante estas épocas, el arte fue enfocado hacia la decoración, como las cerámicas, y al culto religioso con un poder enérgico tan fidedigno que parecía de otro mundo. Se usaban las vasijas de piedra para el empleo de sus artes.

      El proceso de su tratamiento artístico era deliciosamente meticuloso, tan delicado que parece imposible que haya sobrevivido hasta hoy día. Los detalles y colores bien conservados desde hace siglos adelante hasta nuestras jornadas, reflejan el estilo tan supremo que tenían los artistas egipcios de aquella era para destacar sus talentos para impresionar a los grandes reyes.

      Las pinturas bajorrelieves son las que se hacían en planos superpuestos y designadas con ánimo jerárquico, siendo el faraón siempre el más grande. La técnica del perfilado era el tema central a la hora de representar las imágenes y símbolos, lo que hacía que sus personajes fueran poco dinámicos y de un estatismo seco, aunque amplio de historia que se quería demostrar. Aunque sus extremidades están al frente, no dista del perfilado con el que se juega. Las escenas que se representaban eran las del día a día en los templos y en papiros.

      Su arquitectura es excepcional y, como se dijo antes, de una grandeza exquisita. Plenamente religiosa, su empleo era altamente monumental e imperioso, ya que debía reflejar el entusiasmo y la invulnerabilidad de una civilización única y mítica. Se fomentaba la gran piedra como tema principal, en bloques discretamente cortados para que encajaran unos con otros, y con dinteles en columnas poderosas. También se moldeaba el adobe en las casas y en palacios. Los conocimientos matemáticos y ciencias de la construcción fueron capaces de “adivinar” la colocación exacta, no solo de materiales, sino de la obra en sí para que, de lejos, pudieran saber extranjeros qué tierra pisaban. Lo que más figuraba hasta hoy día eran las pirámides, como las de Guiza.

      Durante el Imperio Medio y Nuevo, los templos pasaron de ser funerarios al culto a sus dioses. Solo estaban dedicados a los grandes representantes, como los faraones, y el pueblo bajo no podía acceder a ellos, solo en presencia constructiva o mera ojeada.

      Las esculturas que se fabricaban entonces, eran capaces de representar a sus dignatarios y políticos tal y como los veían: imperiosos. Se empleaba el granito y otros materiales para sus elaboraciones. Sus monumentos más magnánimos se colocaban de frente, siguiendo su propia ley de la estructura y dimensiones.

      Durante el Imperio Antiguo (2.700 - 2.200 a.C.), se construyeron muchas de sus pirámides, como la Gran Pirámide de Jufu. Eran edificadas con grandes piedras talladas en bloque, así como hermosas esculturas.

      A partir del Imperio Medio (2.040 - 1.795 a.C.), las pirámides pasan a ser parte del adobe, y las esculturas cobraron un realismo más natural. La jerarquía se veía impuesta con mayor capacidad de dominio, pero sin “humillar” la de sus dioses. La escritura, se conoce que fue un clímax con la obra de la Historia de Sinubé.

      El Imperio Nuevo (1.570 - 1070 a.C.), las joyas tomaron un empleo más destacado. El oro era el material preciadamente valioso para los egipcios, por lo que se empleaba en muchas de sus obras. También en esta era se construyeron más templos, como el de Luxor.

      En el Período Tardío (672 - 332 a.C.), la degradación de algunas obras tuvo que ser rescatada hasta volver a “reutilizar el arte del Imperio Antiguo. El bronce fue un protagonista innovador en los materiales. Otros emperadores, llegados de Roma o Grecia durante el intervalo de 332 - 30 a.C., fueron los que resucitaron las antiguas costumbres para mantenerlas en el tiempo. En esta era, el Templo de Horus es uno de los monumentos destacados.

      El Imperio egipcio fue uno de los capaces de sustentar los ojos impregnados en el poder del ser humano que posee para deslumbrar, así como ser perdurable por muchos siglos. La inmortalidad era el valor más preciado para ellos, y lo lograron con creces.

 

© 2022 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).

España.




jueves, 22 de diciembre de 2022

Pobreza


Pobreza

Desde lo más humilde, 

cada ser busca su vida, 

no aúna con la de otros, 

muere por cada día que pide. 

¿Cincuenta céntimos? ¡Eso me sirve!

Dar fe de una jornada viva,

poder oler los restaurantes, 

la quema de nueces, 

almendras, castañas y jengibre.

Más de una moneda, me dice, 

quien me otorga una ilusión, 

me guarda esperanzas

para poder comer otro día, triste.


© 2022 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).

España.

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