sábado, 27 de abril de 2019

Cursilados

Maldigo aquel día en que empezaste
a llamarme como a una lenteja,
a ser un niño cursi,
en vez de mi hombre poeta;
me obligaste a comportarme como tú,
infantil, risueña, feliz y coqueta,
y la verdad es que me fascinaste,
me guiaste con nueva letra
por mundos tortuosos como Caperucita,
o como una extraña princesa.
No, bendigo aquel día
por no sentirme como una muñeca,
sino cual reina de los cuentos,
y única a tu vera.

© 2019 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.

martes, 16 de abril de 2019

Mochila

En mi mochila tengo
mis más preciados tesoros,
desde documentos y diplomas,
hasta fotos en un viejo fardo.
Escondo mis pequeños detalles,
trofeos en forma de abrazos,
sonrisas y lejanos dolores,
con lágrimas de tantos años.
En mi mochila, hasta el dinero
que odia este mundo,
pequeños relatos, novelas
y mi propia suerte en un dado.
En mi mochila tengo mis poemas,
un almacén digital con todo
lo que mi don me entrega,
hecho con desnudas manos.
Y al margen de tratarte como una cosa,
me gustaría guardarte a ti también:
tú, la centella de mi mañana;
tú, mi musa, mi legado.

© 2019 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.

jueves, 11 de abril de 2019

Cortejo

Cortejo al ave que besa el viento,
esgrima sus alas como siluetas
de un ancestro olvidado:
lo mismo que yo siento.
Cortejo las millas lejanas del pensamiento,
donde la vista alcanza
ambos extremos puntos:
el duende y el titán que represento.
Cortejo una sonrisa, etérea, de cuento,
perfecta en una doncella,
cuando mi nariz entra en su boca,
huelo su alma, más que su aliento.
Cortejo al más bello cisne, ante él me desmiento
cual poeta negro, maltratado,
emigrante de otros versos;
de cojín me sirven, donde me siento.
Cortejo al todopoderoso conocimiento,
con una sola pregunta
ha de responder a toda la humanidad,
con más dolor y sufrimiento.
Cortejo al ojo de la noche, intento,
esos búhos, sabios para algunos,
enemas silenciosos de las estrellas
para mi pluma: lo que invento.
Más cortejo al crimen que ausento,
no ser digno del mundo,
incipiente filete para un nuevo libro,
vieja alma, joven sacramento.

© 2019 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.

viernes, 5 de abril de 2019

Ixchel

De diferentes formas,
como la ventana al nido
del gran basilisco, tu boca,
es lo que me da de comer.
Qué es el amor
cuando no se atienden a palabras,
silencio legendario,
digno del todopoderoso placer.
Eso que llaman sentir
es juntar paz y violencia,
guerra y un beso sin dueño,
para quien no se lo pueda creer.
No hay tierra, gentes,
problemas mundanos, origen del universo,
ni Dios entre nosotros;
solo mi aguja a tu coser.
Como una camiseta bien apañada,
un vestido conjuntado,
una corbata en traje blanco,
o el anillo al dedo de una mujer.
Todas, todas, todas...
Todas las doncellas, ¿para qué?,
si están dentro de ti,
dentro del orgullo de tu ser.
De la perfección nace la hermosura,
de una mirada al vacío nace el Todo,
la palabra oculta, el retrato mío,
así te siento, mi diosa Ixchel.

© 2019 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.

lunes, 18 de marzo de 2019

Cuarto

Mi cuarto, elenco de letras,
encierro para el cuerpo,
musas en guardia,
para el alma, la libertad.
Hablo desde mis poemas,
mudo de boca, seco de lengua,
palabras hechas aves,
plumas de la verdad.
Traje de cuatro paredes,
duermo sobre historias,
sobre mundos inventados,
envidiado de mi soledad.
Mi tumba de pocas velas,
las sombras, mis testigas,
recuerdos para mi cuarto,
mi cuarto: Patrimonio de la Humanidad.

© 2019 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.

martes, 12 de marzo de 2019

Mudo

La tinta es de los dioses,
el poeta es su instrumento,
una lira dulce o una guitarra roquera,
siempre emerge en el público la euforia.
De su pluma de ave fénix
las letras nacen en voz callada,
labios enhebrados por hilos de sentimientos,
el poeta teje su humilde memoria.
Las arrugas de su vejez, el papel,
en él calma sus emociones,
ruge sus inquietudes,
hace deseo su clamor de victoria.
Y tan solo queda en eso:
un ser solitario y acompañado,
el poeta es un alma en secreto,
la hache muda de la Historia.

© 2019 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.

viernes, 8 de marzo de 2019

Maltratada

Cuando llegas de trabajar
no hueles a mi sonrisa,
solo a odio y furia;
ten en cuenta que soy tu mujer.
Levantas la mano,
signo de herejía,
contra mis ojos:
enamorada de un hombre cruel.
El alcohol, tu amante ahora,
quien me discrimina,
quien me juzga por ya no tener
tus caricias: refugio de mi ser.
¿Qué haré ahora sin ti?,
tener un marido destrozado;
echo de menos tus besos...
Tus besos: Dios en mi piel.

© 2019 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.

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