sábado, 25 de julio de 2020

La humildad

¡Diles como a ellos, los Antares!,
de las mismas mareas cada palabra
y de cada verso, dales…
pan, agua, vino, harina, trigo
y fuerza contra todos los males.
Merecen ser libres y auténticos,
avariciosas historias en cada persona, cuales.
No los desprecies, créeles un mundo nuevo,
no los trates como a animales;
mil dulces a sus niños
y enviuda la crítica, solo háblales.
Aprovecha que eres lanza del destino,
una aguja en todos los mares;
sacia tu sed, bebe cultura, 
imagina que eres el mismo arte;
adivina quién canta en el Cielo
la gesta de tus hazañas: un ángel. 
Vive y deja vivir, no iracundes
a quien de ti bien te ame;
genera justicia, sirve a tus ideas, 
moldea la vida como sal a un aguacate. 
Así, tornarás en más que alma, 
amor de dioses… Serás astro imparable.
No des consejos, se un sabio incrédulo
con experiencia cierta y honorable. 
Hasta en el corazón de la dama, 
tuyo será su estandarte
con grandes poemas,
como la gloria de Roma en adelante. 
Es único tu valor
igual al corazón del Sol que sale
cada mañana, erguido
cual espectro férreo, indomable. 
Si tienes algo que decir, 
calla a ese quien te calle,
y la humildad de quien es culto
es humilde en lo que hace.
¡Diles que bello es ser de Arriba!,
cuando ya no estés, dáte al hambre,
que ellos te querrán como rama a tierra,
te dejarán hasta sin sangre. 
Y en el recuerdo, vivo serás, 
vestido de eternidad elegante,
con la humildad ante todo,
¡díselo a los Antares!

© 2020 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.

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