jueves, 16 de febrero de 2023

San Amor

San Amor


El amor condiciona cualquiera realidad,

dicen los rumores del tremebundo callejón,

en las calles de Andrómeda, mi habitación,

aquellas personas que eluden la sobriedad.

Dicen del amor, ay, feto de la felicidad,

no hay casamiento sin una sencilla razón:

el beso pesa más que la lujuriosa pasión,

exime del anillo, iglesia; esos, casad.

¡Viva el amor! Gen de la gran sabiduría,

fetiche de la mortandad, de cinturón frágil,

imperio de humildes, de única corona.

¡Mírate desnudo! Sé el Adán que comía

de la manzana su amada, serpiente ágil,

vive en ella, mujer que todo lo perdona.

© 2023 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).

España.

jueves, 9 de febrero de 2023

Eterna juventud


Solo sé fuerte por toda adversidad, 
no hay mal que por bien no venga, 
suelen decir esa calma para el pobre, 
y para el coloso, una simple banalidad.
¿Por qué la vida está llena de crueldad?
Tal vez porque así la hicieron
aquellos que dicen son de las constelaciones, 
esos que vemos de noche, entre amor y soledad. 
Cuándo será mi estampa el final, 
si nunca fui joven,
no hubo infancia en mis pies, 
mañana seré un ancestro, sin la ansiada felicidad.

© 2023 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.

domingo, 5 de febrero de 2023

El arte del Renacimiento IV - Alemania

El arte alemán renacentista gira entorno al siglo xv en adelante. No fue muy definido como algo innovador, sino que trató de mejorar aquellas áreas en las que podía equipararse a sus compatriotas, artistas de otros países con los que poder competir. Fue una motivación de la Reforma protestante el iniciar un proyecto de estas alturas con signos tanto clásicos como pinceladas modernistas.

Uno de los destacados artistas del Renacimiento alemán fue la famosa figura de Alberto Durero, cuya trayectoria en este período lo llevaron por los fenómenos naturales. Una de sus obras fue La liebre, detallado dibujo con el estilo animal que le merece su perfección. Esta clase de artes ayudaba al Humanismo como una de las bases poderosas de esta época, así como ser parte de una modernidad impuesta tan temprano. Su trabajo maravilló a mucha Europa y recalcó que lo medieval era una mano par con la del Renacimiento. Este artista fue signo de mucha envidia al igual que modelo a seguir por tantos ejemplares maestros que pusieron sus ojos en él. De esta manera, se creó una nueva influencia para la época. Durero, además, inculcó el denominado idealismo de raigambre italiana.

Pero no por ser único no había más artistas. Lucas Cranach El Viejo, quien procedía de la Reforma protestante, era un pintor consagrado y considerado por antonomasia; o Hans Holbein El Joven, quien tuvo su obra radicada en Inglaterra, pero no por ello dejaba de ser arte alemán.

En este tipo de categoría artística se denotaba también el patetismo alemán con expresiones que parecían sacadas fuera de este mundo. Un autor destacado de este elemento fue Grünewald, por su obra Retablo de Isenheim, que retrataba una crucifixión con luces donde las heridas eran lo más llamativo.

Sin embargo, las líneas y las larguras de algunas pinturas, como la Ninfa de la fuente, obra de Lucas Cranach, no eran los típicos modelos a seguir por los de Italia, sino más bien ligados al gótico oscuro. El erotismo no era el diligente al de excitar, sino al de ver, mostrar y capacitar un arte digno de la excelsitud alemana.

El modelismo de la escultura todavía continuaba arraigado al gótico. Sin embargo, y por muchos años hasta próximo siglo, el arte renacentista se hacía hueco fuertemente. Destacaba en esta especialidad Peter Vischer, autor de las Tumbas imperiales de Innsbruck y de la Tumba de San Sebaldo de Núremberg. No obstante, el flamenco era una grandiosa forma de trabajar también estilos nuevos, técnicas de esculpir y formas más naturales.

La arquitectura cobraba la idea de ser primogénita por la Capilla Fugger en la Iglesia de Santa Ana, de la misma familia Fugger. El proyecto se centraba en caracterizar al mecenazgo reinal con el que rendir cuentas de la importancia de sus estructuras, imponentes edificios de los que resaltar su imperio. El prestigio era una idea, pero llevarlo a cabo, era poder. De forma que, gracias a esto, se expandió el castillo de Heidelberg. No obstante, el gótico seguiría siendo un baluarte casi imbatible para muchas gentes.

Las fusiones de estilos entre gótico y renacentismo alemán eran de tal calibre que no se lograba una visión lógica. De esta manera, surgieron artistas que destacaron por todos lados. El realismo y gran detalle de algunas obras procuraban afamar al público con maravillas sacadas de la nada.

 

© 2023 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).

España.




jueves, 2 de febrero de 2023

Cargas

Cargas


¿En qué Dios ha errado?

No entiendo cómo estos seres

son seguidores del Demonio,

placen de mal, gozan con el daño.

¿Qué ocurrió en nuestro pasado?

Es igual a un maldito virus

del que uno no se puede curar;

camina entre nosotros, como el venado.

Así se jacta: pega, insulta, causa ruidos… es malo, 

destruye con su mirada, acusa, 

maltrata y humilla a quien le juzgue;

es así la infinita mayoría del ser humano. 


© 2023 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).

España.

domingo, 29 de enero de 2023

El arte del Renacimiento III - Francia

Nos encontramos ante el arte de Francia, período correspondiente al Renacimiento francés. La referencia italiana se había expandido tanto como pólvora por todo el mapa europeo, siendo así adoptada por diferentes países, como este. El monarca Francisco i se había convertido en el mayor mecenas de Francia, y con él se logró el avance necesario para el arte de esta maravillosa época. No obstante, el estilo gótico seguiría siendo el más conveniente para el país, ya que de aquí nació.

En lo relacionado con la arquitectura, el estilo francés renacentista no se dejó acariciar hasta que Francisco i no dio orden de remodelar algunos edificios para que fueran de la mano de la línea del tiempo que tocaba pisar, mas algunos quedaban todavía aferrados a las garras del gótico, aunque con detalles ya propios de la renovación propuesta por el rey. Uno de estos destacados monumentos es Saint-Germain-en-Laye, una gran fortaleza compuesta de ladrillo y piedra en la que el Renacimiento iba impregnándose como pluma de oro en cada material de esta estructura. Más aún otros castillos acompañaron a este edificio en su mejora de su ornamentación. También se empleaba la naturaleza para compaginar el arte con lo verde para dar la sensación de frescura y limpieza a ojos de quienes deseaban maravillarse de por vida.

El palacio de Fontainebleau fue probablemente la obra maestra que el monarca ansiaba que destacara en este período. Las chimeneas y mansardas de las que disfrutaba esta construcción realzaban la mano italiana renacentista, consagrada y puesta a punto para la época. En esta ilustre ornamentación participaron artistas venidos de Italia, como Francesco Primaticcio o Rosso Fiorentino.

Pero bajo el reinado de Enrique ii lo italiano no se tradujo del todo hasta que él llegó. Dio a reformarse la sede de la corte de París, el palacio del Louvre, gracias también a la influencia de la esposa del monarca, Catalina de Médicis, quien pertenecía a las familias florentinas más importantes. Se empleó el arco de triunfo antiguo para algunas zonas de esta estructura.

En escultura, Germain Pilon o Jean Goujon fueron unos de los destacados en este ámbito artístico, el cual no distaba de lo que se le ocurrían a las fuentes italianas. Era como ir a la par en cada obra, semejante en estilos y en deseos de mantener en el tiempo esta técnica. La Resurrección, obra de Germain, puede apreciarse los escorzos y los músculos hercúleos con los que trabajaban los artistas italianos, pero referentes al estilo francés.

La pintura se transformó a una educación consagrada para los que desearan ennoblecerse en este país. Se formaban con tal de ser verdaderos artistas, bajo el mandato del rey. Había artesanos y artistas entremezclados, cuyo objetivo era el de que se gozaran de obras de técnicas variadas, así como estilos y habilidades propias de cada uno. Se originó entonces la escuela pictórica de Fontainebleau, lugar de creatividad pura que se alejó del manierismo, el erotismo y placeres aristocráticos. Todos eran artistas anónimos, sin embargo, algunos conocidos como François Clouet, uno de los más importantes que pudo hacerse hueco en esta categoría artística.

Una gran cantidad de artistas de Italia fueron contratados por Francisco i que cuya misión era la de decorar los châteaux de los nobles. El retrato cortesano, entonces, había tomado una forma capaz de ser más detallista, de la mano principalmente de Jean Clouet y su hijo. Tales insinuaciones de la pintura pueden darse como ejemplo en los frescos de grutescos de la catedral de Albi, arte renacentista al desnudo que proyecta la verdadera fama de origen italiano.

Así, en Francia se llamaba Renacimiento a la renovación de donde el gótico ya estaba siendo un estilo desfasado, pero con codos hincados todavía, cual machacante fiera que dejaba firme huella en esta etapa.

 

© 2023 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).

España.




jueves, 26 de enero de 2023

Destinos

Destinos


El destino de muchos puede

ser el de una hoja, vieja, seca…

una hoja muda con dosis de amarillos, 

enjuta, delgada, rastra, endeble.

El destino se hace, promueve, 

vela por la fe de quien confía

en las alas de un ave casta,

madura, guía y su fuerte. 

Es nuestro destino, ese,

el que hacemos llamar dios,

nos desgana, nos estresa, desalienta,

pero la felicidad nos la respeta, siempre.


© 2023 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).

España.

domingo, 22 de enero de 2023

El arte del Renacimiento II - España

 El Renacimiento no solo se daba en Italia o en países del mismo talante cercano a los italianos. También se ofrecía en otros, como el caso de España. Aquí, lo flamenco era la cultura más extendida a nivel artístico. Lo medieval, sin embargo, continuaba en auge, todavía no se abandonaba y ello procuraba mezclas con esta época maravillosa. El Cancionero, poesía expandida por estos lares, era una obra hecha de canciones y por muchos autores; la pintura cobró importancia, gracias a las herencias italianas, lo que atrajo a artistas como Paolo de San Leocadio o Pietro Torrigiano. Destaca la obra de la Resurrección de Cristo, de El Greco, pintada para Santo Domingo el Antiguo, de Toledo.

      El paso del gótico al manierismo español fue tan incesante y poderoso que no llegó a hacerse notar más de lo que fue: una transición más. Sin embargo, no por ello habría que olvidarlo, pues dejó un legado que hoy día sigue su continuidad. En la arquitectura, los tres períodos que destacaron aquí fueron: plateresco (siglo xv y primer cuarto del xvi), el purismo (primera mitad del siglo xvi) y el herreriano (mediados del siglo posterior). Por cada uno, el Renacimiento no había mucha sustancia, nada más que pequeñas pinceladas como una introducción a lo que estaba por llegar. Las fachadas de las estructuras podía atisbarse estas decoraciones de la época yacente, aunque con el gótico todavía arañando sus últimas carnes. Lo que más llamaba la atención de lo plateresco eran sus detalles, provenientes de Salamanca, donde se cultivaron los plateros para encumbrar su nombre en estas bellezas. Juan Álava, consagrado artista para esto, es uno de los plateros conocidos. El purismo impregnaba un avance significativo en torno al palacio de Carlos V, en la Alhambra de Granada, obra de Pedro Machuca. El sitio andaluz fue el lugar perfecto para perfeccionar este estilo, que terminaría siendo puramente español en su futuro. Los árabes gozaron de esta estructura en cuanto Al-Ándalus pisó tierras en guerras de fe. Finalmente, lo herreriano engendró del desnudo romano una obra colosal en entonación con la arquitectura para, de esta manera, dar la sensación de gigantismo urbano. Una de las obras más destacadas de este período fue la del palacio-monasterio El Escorial, de Juan Bautista y Juan Herrera, la más conocida de esta época española.

      Estos siglos alcanzaron hasta el Barroco, donde obtuvieron gran dependencia de las artes anteriores con las que proseguir con estilos más especializados, únicos y estrictos. Sin embargo, en la escultura, el gótico no era capaz de dejarse en olvido. Permaneció por larga estancia del siglo xvi. Los estilos que continuaron entonces eran extranjeros: Felipe Vigarny o Domenico Fancelli fueron conocidos por sus aspectos artísticos exteriores. No obstante, los locales se hicieron, luego, eco, como Bartolomé Ordóñez. La mezcla manierista se entregó finalmente al inicio del Barroco, donde este tipo de escultura ya era propiedad de otros artistas, como Juan de Juni.

      La pintura renacentista española pisaba las mismas huellas que la escultura, hermana de arte. El gótico se fundía con las hermosuras culturales venidas de Italia, de modo que los estilos ya no eran entregas de una variedad individualizada, sino promovida por una extensión de modos de vida y hábitos locales.

      Sin embargo, quien habría destacado significativamente en el Renacimiento español, sin duda fue El Greco.

      La función de la poesía española quedaba sometida a lo que se pretendía enseñar, es decir, un “arte esclavo”. Se debatía por la religión, lo ético y moral. Sin embargo, empezó a cambiar hacia algo más liberal, de este modo, nació el arte literario. La poesía durante el reinado de Carlos i cobró importancia en los endecasílabos y algunas entradas italianas, como los sonetos, canción o lira.

      En cuestiones de exploración, el llamado Nuevo Mundo esperaba con intriga a ser descubierto en esta época. Abandonaron las ciencias antiguas el ser ignorantes hasta que, por fin, las nuevas tierras lograron el avance deseado. Con la geografía y navegación españolas dieron un paso importante con la invención de la Cátedra de Navegación y Cosmografía. La investigación de la flora y fauna en América, tras ser descubierta por Cristóbal Colón en el año 1492 d.C., supuso a grandes científicos, como José de Acosta, estudiar esta nueva conquista, su mundo, su cultura indígena, etc. En el año 1500 d.C., se trazó el primer mapa que contenía ya tierras americanas. Juan de la Cosa lo había hecho, y con este invento, en años posteriores, fueron remodelándose por otros exploradores en auxilio de sus propios proyectos. Esto permitió un gran auge de otras conquistas. Sin embargo, los problemas como los límites del magnetismo, los polos y la ubicación exacta de las latitudes y longitudes fueron temas que no quedaron relegados no por pocos, por lo que Alonso de Santa Cruz fue quien ideó un orbe terrestre trazado con paralelos.

      La medicina también fue un tipo de arte más conservadora en esta misma palabra que no engendraba cultura, nada más que en su propio terreno científico. No obstante, hay que señalarla como una “obra de arte” en la sanidad. Con ella se logró instaurar la primera cátedra de cirugía en España, en 1501 d.C. Pero lo que más destacó en años siguientes fue la anatomía moderna, propia de Andrés Vesalio, médico personal de Carlos V y Felipe II.

      Las matemáticas fueron otra importante innovación en el Renacimiento de España. Se había reformado la teoría heliocéntrica, de Nicolás Copérnico, sino negativa, no tuvo el eco que merecía, ya que se oponía a cualquier religión inscrita en este mundo, así como ser “enemigo directo de Dios”. No obstante, sí que fue acogida por la Universidad de Salamanca, la cual la propuso a estudio. Juan Herrera fue uno de los destacados en este campo, ya que el rey necesitaba empleados cualificados, igualmente se ansiaban escuelas para los próximos herederos de esta ciencia tan trascendental. De esta manera, nació la Academia Real de Matemáticas, de Madrid.

      De entre muchos autores, Galileo era otro personaje importante, quien incluyó la mejoría del telescopio, así como, la más importante, la caída de los cuerpos y proyectiles.

      Este Renacimiento iba ligado a los Reyes Católicos. Los estilos se mezclaban desde Italia y los ibéricos. La nobleza experimentaba un cambio radical por ende, aunque con lenta seguridad y protección. Los enganches de la cultura nazarí de Granada, el persecutor gótico y el flamenco era lo que más se deseaba en todas las artes que se amamantaban en esta era.

 

© 2023 Elías Enrique Viqueira Lamparilla (Eterno).

España.




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