Sabed que en su nombre escribiré,
en su origen la hice mía,
en su nacimiento me poetizó,
de ella me enamoré.
Eterno es este sello, la hechicé
como una sirena a su mar,
o la envidia a la bondad,
en ella me dormiré.
Del abrazo irrompible, así es,
del camino a su cuerpo hay un poema,
y hacia su alma, lo prohibido,
todos los días la conquistaré.
De todo universo añil o del ayer,
en costumbres falsas, tradiciones místicas,
ha tocado mi mano lo sagrado,
y con ella y un beso, te eternizaré.
© 2019 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.
viernes, 16 de agosto de 2019
Mía
viernes, 9 de agosto de 2019
Su Nombre
Me encanta tratarla de usted,
su belleza se vuelve intocable:
elegante en vestidos de noche,
epicúrea en alimento y sed.
Ahí está ella, ved,
que su movimiento es un juego
con el aire, espectador inquieto,
como la idolatría de una araña a su red.
Sonrisa de castillos, una reina es,
de esas modernas, de las que no hay,
y sólo existen en la mente de un poeta,
con mi corazón en su boca, yo lo sé.
Su imperio mayor está en sus pies,
desearía ser tierra debajo de ella,
losas de mármol, oro para sus dedos,
y aceite para lavarlos, como Dios a su fe.
Ni contando hasta diez,
no soportaría mi vida con su ausencia,
un ángel la hizo perfecta,
y así es como la trataré a… usted.
© 2019 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.
viernes, 2 de agosto de 2019
Alegre
Expresa mi miedo el temor de perderte,
el riego sanguíneo se me fosiliza, muero,
mi corazón se pierde en un laberinto,
y mi alma olvidas, con tal de no quererme.
Insecto me vuelvo, ave Fénix silente,
sentido único para este cosmos, vil,
frágil a mis ojos, fuerte para mi esperanza,
y único para mi ser tan diferente.
Existe un mundo llamado mío, extraterrestre,
perfecto y donde te hago mi dulce de fresa,
y ya no tengo miedo de que te vayas;
con este verso, te he vuelto a hacer alegre.
© 2019 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.
viernes, 26 de julio de 2019
Ruego
Para qué engañarme, para qué,
si desde el primer comienzo del universo,
ya te amaba, ya te ansiaba, te soñaba,
como el día en que te dije “te quiero".
Aunque las ventanas rompa,
las paredes queden sordas por mi destierro
de las blasfemias de una mala boca,
no dejo de susurrar tu nombre al viento.
Necesito saberte, como un espía
que aprendió a hacerlo sin un maestro;
necesito olerte, el perfume de mi vida,
el que Dios me dio desde otro tiempo.
Y por las noches te tomo
sumida en las lágrimas de mi ruego:
“ven, ven", y yo voy a tu amor,
con tan solo sonreírme tu beso.
© 2019 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.
viernes, 19 de julio de 2019
Llevanza
Dale al viento lo que es del viento,
dale lo que un día te entregó,
y a voz de pronto, te lo arrebató,
dejó al corazón en silencio.
© 2019 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno)
España.
viernes, 12 de julio de 2019
Aquel
AQUEL
Aquel lugar donde estarás,
aquel sitio donde te debería de encontrar,
aquellas lágrimas tan desoladas,
esos instantes de imperio nocturno
por el que el mar se aburre
con su mismo movimiento:
lloros y nada más.
¿Dónde estarás? Pregunta mi credo,
eso que ya perdí, mísera ayuda,
ni auxilio presta cuando mueres por nada;
¿y para qué vivir? Solo por poeta se vive
en este mundo lleno de plagas.
¿Dónde estarás? Cuestiona mi alma
el débil quejido de sus vísceras,
ya convertidas en carcomidas cartas,
viejas, sin destinatario, perdidas
y sin corazón al que dirigir,
su último aliento de amor y magia.
¿Dónde estarás? Eso que buscamos
como manadas enloquecidas en hallazgo
de una vaga respuesta, o una daga
que escribe nuestro dolor,
en vez de nuestras lágrimas.
Y me pregunta mi musa:
¿dónde estará lo que amas?
Yo no lo sé, si vive en esta vida
o en eso que de espinas y espadas hablan;
yo no lo sé cómo se diga,
si tuve en este mundo lo mejor,
o una temible desgracia;
yo no lo sé, preferir que me olviden,
u olvidarme de cada alma.
© 2019 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.
sábado, 6 de julio de 2019
Deshumanizado
Al cruce nuevo, viaje inesperado,
el mundo manda en mis pies,
el eco de la vida me susurra:
el nuevo destino es agraciado.
Es un paraíso, lo llevo marcado,
a mi pálida piel durmió,
de mi pálida piel se enamoró,
llovió de su alma el llanto legendario.
© 2019 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.