sábado, 2 de julio de 2016

Romances

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© Elías Enrique Viqueira Lasprilla

Romances

El perfume de tu piel es misterio para mi miscelánea. Vitalidad eres, con tan solo el picante especial, te transformas en lo que más anhelo: mi justicia.
Los besos saben siempre a poco, las caricias, no tanto. Un abrazo puede ser eterno, sin embargo, lo mejor de todo es sentirte. Soñarnos a cada mito.
Eres la leyenda de mi fantasía. Flamante tormenta, el cambio climático que existe entre tú y yo es más que tántrico. Es omnipoderosamente ancestral.
Un deseo balsámico, envuelta en tus aceites más apasionados de la lujuria segadora de almas inquietas. Lo que no se siente, se demuestra, y lo que sí, se idolatra.
Belleza indomable, prefiero anidar en tu alma antes que morir en vida sin ella.
Gobernadora de mis poemas y corazones abiertos, tú significas la cicatriz de cada misterio.
Eres el eco de mi lógica enamorada por el cuento de tu secreto. Uno que yo sé.
Se llama: "te quiero".
Ley de mi fe, vives como la mujer de mi imperio arrestado a ti.      

***
Me amas desde la lejanía, me besas a distancia. Siento ese calor tan frío y gélidamente flamante en mi ser. Beber de ti, comer tu hechizo eterno y doblegar tu firmamento, en el que nos sellamos abrazándonos creando nuestro primer sueño.
Eres puro placer, una bola de fuego que cruza mi derretida agua, encontrando en este desierto, tu oasis especial. Uno al que yo llamo: “tu manantial”.
Bendito maná, mujer de mi arte. Eres una obra maestra que no necesita ser retocada ni mejorada, pero sí amada. Estás completa, y si me permites, quiero formar también parte de tu plenitud que me condena.
Condenada seas, sirena de mis viajes siderales.
Electrificas con efusión ilimitada, y yo con eso, puedo hacerte una buena jugada.
Hagamos el mejor engaño del mundo: sé mi mito, y yo tu nuevo rumbo.

Anoche te soñé despierto, vi una estrella fugaz,
te pedí en mi deseo, sin desear.
Agaché la cabeza bajo la luna de una diurna tormenta.
Lo siento, pero he de regresar a la realidad.
Eres mi utopía.

Poeta legendario, sortilegio devastado y encanto lujuriado.

***
Me estigmas, me crucificas, me sacrificas y me exorcizas con tus elegantes artes de doncella triunfante.

***
Mi Génesis.
Sensual y nocturna musa mía, hora de despedirse. Ya no puedo seguir vistiéndome con tus abrazos ni desnudarte el ánima purgada por mi culpa.
Me fundes a omnipoder fulminante.
La noche es huérfana de nosotros. Distancia lejana y tan cercana que deserta de su mismo tiempo.
El diluvio universal que se desploma de tus ángeles caídos por ojos es el reflejo de los míos, demonios cohibidos, enjaulados todos ellos en tu despechado amor empalado por mi destrucción.
Diurna luna estrellada, llena de exilio, creciente de infelicidad, menguante de prosperidad y nueva de “adiós”.
Tú congelaste tu ciclo fuera de mi hogar, y yo, lo desparramé por un acantilado cuando me senté en mi propia pena empezando a llorar por ti.
Se me cae el corazón a pedazos por los ojos, y el alma abandona de mi eterno destino a agónicos rugidos. Más bien a imperios tronados por todo el universo, oyéndolo Dios y Lucifer.
Mi propio Armagedón de supernova ecuménica y aniquilada.
Bajo la lluvia de mis ventiscas y tormentas, ahora solamente la luna era mi amante, y el tuyo, un sol muerto.
Las palabras se me escapan de ti y huyen de mí.
Al menos, firmé mi vida en tu soberanía, fuera y dentro.
Divorciado de tu pasión y un beso vacío.
Uno sin ti.

***
Te tratas como un maniquí, eres una muñeca, finges ser emocionalmente tierna, y eres lo peor de mis sistemas.
Pulcro destino que pude vengarme de ti, y más tarde, decidiste convertirte en verdadera mujer.
No perdono ni olvido, pero un viento me susurra: "te amo”.Principio del formulario

***
Llenar tu alma a besos, uno tras otro, succionar tu origen para doblegarlo con el mío. Una imagen no puede narrar lo que te escribo, pero sí detallarte lo que te exijo.
Puro amor.
Lenguas evitadas, solo labios impactados en un apocalipsis de pasión.
Golpes dulces de sentimiento mítico mientras tus emociones son mis latidos de corazón legendario.
Lo he dejado contigo, sílfide de mi trilogía, una que forma el “te quiero”, “estoy aquí” y “adiós”.
Palpitar por ti es siempre un grandísimo dolor.
Torrenciales caricias huracanadas a besos eternos, engulléndote lo que ya no tienes. En esta noche perfecta, tú ya eres mía.
Querida doncella, te regalo el abrazo literario más entregado de todos los tiempos. Uno que dice: “te deseo”.

***
De uno de tus ojos eclosionan cuervos en cascada muerta, blancos todos ellos como tu negra vida. Y del otro, visión evocada a tu nutrición femenina, nace un ángel que me ilumina.
Uno caído.
Fuera yo un diablo inocente o no, pecaría gustoso en todo placer de tu espíritu venusiano.

***
Codicio leerte de fuera hacia dentro. Eres la historia de mi vida y mis manos escribirán tu cuerpo en mi juez.
Envidio comerte a besos. Tal es la ternura que es posible que necesite devorar tu alma y muerte en vida.
Avaricio idolatrarte en vez de amarte. Eres la literatura más numérica formando el símbolo exacto que explota todas tus artes, y ninguna de ellas es mía.
Espero que la que te evito secretamente pueda lujuriar tu éxtasis.
Robar besos no me vale, robar tu nutrición tampoco. Cuantos más envidio de ti, más necesito hurtar tu liderazgo.
Sé mi orgullo de amor, mi propio evangelio de la destrucción. Una cicatriz o una huella, yo prefiero de ti, en tu boca, ser el destino perfecto de tu afortunada promesa…
No, las promesas se rompen siempre. Necesito ser el reloj de tu tiempo para que jamás expires en mi luna de omnipotente viento perpetuo.
Hablemos de nuestros cambios climáticos, que son omnipotentes.
Juguemos en ellos y creemos un rito.
Amor Eterno.

***
El dolor y el odio son esas cosas que la envidia fomenta tras una buena batalla campal, o una guerra brutal. Las masacres que llegan luego, no son solamente físicas, sino, las peores, las emocionales.
Fuera de todo eso, política, crisis, mala economía y gestión mundial, os dedicaré algo especial:

Abrazarte un beso, es quizás un veneno,
un mundo nuevo,
un universo completo,
una imagen de ti en mi ángel yermo.
Preferiría desplazarte,
intimidad propia sin negarte,
tú ahí y yo aquí,
fríos y cálidos, deseo ese último estandarte,
Amor de dos,
uno solamente ahora, y tu voz,
un maravilloso don,
escuchándola dentro de ti,
en tu corazón.

Principio del formulario
***
Regresar al pasado y enmendar los errores que tú me has dejado.
Estudiar el presente y olvidar lo que tú me has dañado.
Averiguar el futuro para conmemorar tu hechizo legendario.
Imaginar la eternidad que luego, tras viajar en tu tiempo lejano, nos obligaría a amarnos.
No hay poemas, no hay relatos románticos, solo decirte que te idolatro para que formes mi saga de hombre solitario.
Poeta legendario.

***Principio del formulario
*****Proyectos, trabajos, amores... Todo ello fomentan mis nociones en tu ojos durmiendo. Deseo soñar en ti, si dejas que acaricie tus pesadillas para convertirme en una hermosa tuya.
Los mundos oníricos no tienen por qué ser solo eso. La fantasía es la realidad y tu realidad, mi fantasía.
Juguemos un poco a los jeroglíficos:

Pasión desvivida,
cuento bello,
eres mi ruego en rima
y mi beso eterno.

Principio del formulario
***
Fan de tu destino... Oh, no. Eso es poco. Digamos: frenético hombre de tu sed vespertina.
Despertar cada mañana contigo es ver el sol de mis deseos, la luna llena de nuestra pasión, menguante de maldad, creciente de placer y nueva de futuros.
Simpleza es lo mejor para acabar este pequeño momento: un abrazo que calme toda tormenta del mundo.
Uno de nuestras almas. Un beso enviado por un viento que siempre nos susurra: "silencio".
Y un "te quiero" a tus corazones.
Principio del formulario
***
El espacio es tan infinito que me hieres con tu abismo. Noble poder femenino. O mejor dicho: omnipoder. No me gusta la simpleza y se me nota contigo, pero a veces, me gustaría decirte un beso.
Un abrazo con un “te quiero”. Con eso, ya me vale. La suficiencia a veces me puede para no romper mi alma por ti. Debo cuidarla como tu corazón, que me lo dejaste para que no fuera herido.
Latiré por ti al igual que tú lo haces. Sustento mutuo.
Gracias por tu amor, bruja mía. Sigue conjurando mi eternidad para que yo pueda sustentártela con la mejor maravilla del cosmos: poetizarte en mi extraño dolor.

***
Los reflejos de tus ojos son mares extraordinarios y un tanto extraños. Me envían pudor.
Análisis de sangres en tu cuerpo cálido. Más bien flamante, hirviendo el sol de nuestra vida.
Once momentos tuvimos juntos y lejos de dar las doce campanadas del exilio a tus brazos.
Espero que cuando ya no esté, el viento te adore: "te quiero".

***
Cándidos labios pero que hierven a viveza pasional.
Inocente corazón desbocado de omnipoder.
Tímido amor expulsado cual fiera lasciva.
Poema seductor con tu boca desnuda.
Eternizo tus ansias, doblego tu cariño para que me sea más profundo.
Poco a poco nos vamos derritiendo.
Desollar males de este mundo para encontrar la luz de tu mito reflejado en mí.

***
Una letra es capaz de formar una eternidad. Veamos cómo:
Palabras exquisitas en todo tu cuerpo con un placer entregado a sobrepasar naturalezas de faunas misteriosas entalladas en una música especial entre tú y yo.
Una frase luego: "deseo ser tu piel para poder abrazarte siempre".
Los párrafos llegaban pronto cuando besos aromáticos escuchaban la canción de tus deleites extrasensoriales en los míos.
Folios y folios de pasión desmedida conseguían lo mejor del mundo: el libro de nuestro amor.
Más tarde, el tesoro de la efusión no terminaba ahí. Una obra de arte de varios tomos nacía con tus halagos sublimes.
Pedirte que me firmes un autógrafo en tu propio calor sería una gloria insólitamente secreta.
Y para acabar, la mayor biblioteca de tu universo rebasó la saga que anhelaba.
Una letra capaz de formar una eternidad: tú y yo.

***
Ser ese oxígeno tuyo que es avivado por nuestros besos, ser tu origen donde puedo crear innumerables paraísos contigo, y ser el Big Bang eterno con el que inventar tu vida con la mía.
Ciencia y religión, da igual. Todo lleva a lo mismo: morir en ti y vivir en el imperio de tu amor.
Respirar tus “te quiero”, susurrarte una caricia, amamantar el seno de tu pasión y abrazarte el alma. Por favor, todo eso se me queda corto.
Solo quiero de ti tu destructiva lujuria, esa que me hace sentir lo que el romanticismo es de verdad.
Nuestro secreto mítico.
Leyenda mía, te voy a devorar el placer.

***
Entregarte dolor a cambio de amor, odio a riesgo de pasión y exilio fuera de cobijo. La desgracia de no soportar perderte me desvive ofrecerte vergüenza romántica.
Antes que seducirte y celarte, prefiero alejarte para no morir en vida por tus besos, caricias flamantes y abrazo arrogante. Un abrazo puramente verdadero.
Siento no ser el alma que selle la tuya, el corazón que ayuda a palpitar al que afortunas, y el mito que profundice tus lágrimas. Oh, lluvias de tus olvidados ojos. El diluvio universal.
Pero seré tu mejor joya eterna.
El ángel que guíe la luz de tu amor hacia la mía.

***
Suele ser difícil que nos soñemos si nuestras almas no se derriten en un mismo mundo. Chocar oníricamente para luego eclosionarnos como nueva era unida.
Una verdadera historia de amor no tiene por qué sellarse en libros de cada género. Tú y yo ya somos uno único que aguarda la siguiente fantasía romántica.
Deslizarte un beso al corazón, diluviar de pasión en tu espíritu, abrazar tus labios hasta la eternidad, divinizarte la sonrisa y olerte la vida.
Imperiosa mía, bienvenida a mi divino infierno.

***
Eres mi novela, sirena mía. Las artes de tus historias románticas son capaces de apasionar hasta a un serafín olvidado. Diablos maravillosos como mismos ángeles que revolotean dentro de tu nutrición.
Solo son simples halagos. Yo quiero únicamente escudar tu ausencia y atacar con tu arrasador amor, proteger tus ambiciones y perder los diluvios universales de tus ojos.
Llueves por malvados corazones que no supieron entregarte la mejor puerta de la eternidad. Por una nueva puede que cruce yo, o mi dolor como el tuyo.
Almas gemelas o un querubín que llega para cobijar tu destierro a mi poder.
Seremos la misma lágrima.

***
Infanticidio es aquel que, siendo un niño, cometí el peor asesinato de mi vida: desobedecer tu amor.
Adulterio. Cuando ya maduré, lo que hice después fue ofender tu efusión masacrando tus pasiones... No, las renové todas.
Lo siento. Siento tanto estar enamorado de ti, que el silencio siempre otorga culpa engañada.

Destino secreto,
frustrada muerte vital,
deseo de nuevo tu perdición,
y equilibrio, lujuriar.

Otra vez nos vemos,
nos besamos con la mirada,
llueven de tus ojos "te quiero",
pero te huelo un "te reniego".

¿Sabes? Comprendí algo nuevo.
Tu ley me precede,
eres mi valor omnipotente
y te voy a devorar el alma penitente.

Alma blanca de negro,
¿fuego y hielo? Es grotesco.
Esta vez no hay orfandad ni divorcio,
sino el amor eterno que prefiero como tu mejor odio.Principio del formulario

***
Latir por ti es poco para que tu espíritu nazca en mí. Eclosionamos cada vez que nos encontramos a besos. Besos que se ven, no que se rozan.
La espera de sentirnos se hace destino, uno de esos que nunca termina. Es lo mejor: no lograr finalizar nuestro talismán rojo. Un rojo de amor eterno.
Surco tus mares cálidos donde la voluptuosidad deja paso a sensual musa mía, poema vivo y obra maestra entallada en toda arte de una belleza inexistente en ti.
Vacía de placer, sin embargo, eres uno único al instante de acceder a tu dulce edén.
Cariñosa y suave lengua erótica. Tu omnipotente gloria enamora mi número y letra. Un ocho que jamás acaba como nosotros.
Alianza nutrida.

***
Los destellos que producen tus enigmas femíneos son cada vez más parecidos al divino infierno. Pecadora angelical y virtuosa diablesa.
Decirte un beso con la mirada mientras me aromatizas con tu esencia de bruja licántropa. El obsequio de una luna llena de placeres, menguante de males, creciente de efusión y nueva de goces procede del secreto que te brindo ahora.
Espero llamarte Lujuria, pues eres mi devoto emblema de amor fuera de todo poema.
Hagamos la saga de nuestra eternidad. Quedará sellada en un evangelio solo para nosotros.

***
Los sueños son destinos o conjuros perfectos. ¿Por qué no hay algo más superior que tu nombre de diosa? Sí que existe, se llama: "eres poesía para mis ojos".
Eres un libro abierto donde puedo escribir todas las letras que hechizan las palabras de tu cuerpo, forman frases enamoradas en tu cabello, introducen párrafos efusivos con historias a sagas apasionadas selladas en tu alma, y terminando en obras de arte lujuriosas dentro de tu cultura intachable.

Secreto imperecedero,
divinizas mi vida,
llueves de tus ojos lágrimas de ira,
todas por mi valor moderno,
quisiera ser el arca de tus besos,
no espero menos,
sino solo tu corazón eterno.

***
Fuego azul, un cálido hielo hermoso. Los desánimos provocados al no verte durante tanto tiempo me enviaron muerte en vida.

Ojos que no ven, alma de papel.
Un corazón fundido,
otro destrozado,
cuerpo devastado,
tu amor es mi legado.

***
Mujer de mi eternidad, eres poesía viva para mis ojos. Eres canción fulgurante para mis oídos. Eres ternura embrujadora para mis manos. Eres un beso bello para mi boca. Eres un sueño simbólico para mi muerto ángel.
Hay que ser un divino diablo para poder narrarte lo que una historia puede tomar la forma de una saga, o mejor, una obra maestra en tu cuerpo velado a nuestro mundo prohibido.
Erremos cuanto deseemos. Deseémonos por cada perpetuidad que exista en el cosmos. Pitonisa eres, significado de un pobre conjuro que luego, con un roce de sangre romántica, nace el hechizo perfecto. Más bien tu divino infierno.
Consideremos que añoramos la insaciabilidad. Ojos de amor enigmático. Tu puzle me envidia. Espero ser una importante pieza en tu corazón que lo complete todo.

***
Las claves del Destino siempre forman una estrella. Un pentagrama bonito. Uno es el Valor, el que, con el Miedo, nace por la Voluntad de tu suave verano cariñoso.
El segundo se llama Felicidad, esa que engrandece tus sonrisas por cada solución que consigo deslizar por dentro de tu timidez.
El tercero, Carisma. Un don especial con el que cada banquete erótico se convierte en una boda solo para dos.
El cuarto: Amor. El riego sanguíneo de un corazón siempre funde tus besos en una fórmula bastante fácil: tres en uno.
Y el quinto: Eterno. Sin principio ni final. Ilimitada vehemencia controlando los celosos gemidos de tu liberada seducción.
Hay un sexto que no peca de Lucifer. Es una clave del Destino. Una incógnita encerrada en lo más hondo de tu vientre.
Nazcamos juntos. Divorciada de pasión, yo seré tu nuevo embrión.

***
El poder de una vida nueva contigo, eso se llama rito. El conjuro de una unión solamente rota por no amarnos.
La diferencia entre amor y odio es divinizarte como intachable escudo mío, y eternizarte con la nutrición de nuestra lascivia.
El talismán de tus tactos tan sedosos obedece a injuria. No importaría pecar contigo con los ocho pecados capitales, siendo el último, desnudarte el alma.
Hermosa virtud para mis oídos. Soy un ciego que puede ver tu envidia, soy un sordo que oye los invisibles "te antojo", soy un mudo que te dice un beso.
Virtudes pecadoras y pecadores virtuosos. Musa de mis manos, extiende tu ser por mi torrencial océano de fuego inmaculado.
Querida mía, te voy a sentenciar con el mejor amor del mundo.
Gobernarte con la visión de un nuevo Big Bang romántico.

***Principio del formulario
La vida y la muerte. Esos extraños desafíos invisibles donde yo muero en vida por ti.
Infinito y eterno. Prefiero lo último, ya que con ello logro ser el mejor premio para tu corazón, que jamás deja de latir por mí.
Embrujos boreales, cánticos de sirenas y más emblemas simplistas. Yo prefiero contarte lo que significa una mítica bestia divina, una que es capaz de dejar fuera de combate cada pasión para envolverte en la ventisca de mis omnipotentes cadenas de la dulzura.
El sortilegio de una magia es menos que un libro que te seduzca los testamentos que no escribiste, sino que perdiste en tu leyenda femenina. Lo que supera a todo eso se le conoce como la invocación de tu nombre, diosa mía.
No me lo digas, quiero escucharlo internamente un poco más, envidio desearte todavía con mayor profusión en mi propia devastación.
Ya te lo digo yo, pues ya me has ensalzado la inmortalidad.
¿Cómo te llamas?

Lujuria.

martes, 21 de junio de 2016

Aprendizajes para escritores

ALGUNAS EXPERIENCIAS:

Yo no te voy a dar consejos porque eso es ponerme por encima de ti y no es cuestión. Solamente, si quieres convertirte en escritor con vocación pasional y no de hobby de un día para otro, incluso tomándolo como profesión, te diré algunas pautas. No son necesarias que las sigas, ya que únicamente sirven para "guiar" sin cometer fallos estrepitosos.

Tuve la suerte de hacérmelo todo. Nadie me ayudó hasta que alcancé una editorial de milagro. Mi primera base a contarte es que no desveles jamás lo que te enamora, y no solo en temas literarios, sino en general. Seas supersticioso o no, una fuerza invisible te acompaña, tanto buena como mala. Llámala ángel diabólico y demonio angelical, o un científico loco con demasiada cordura de por medio, pero si cuentas tus sueños, no se cumplirán. Jamás.

Eso en primer punto.

Como segunda "norma", y lo pongo entrecomillado porque, como te relaté antes, no son consejos ni "guías", simplemente pasitos para no entrar en catástrofes sobrenaturales más tarde, lo mejor que hay es ser un escritor humilde, noble y no un busca-pasta gansa. Si eres de esos últimos, te soltaría que dejarás el trabajo.

Hay que ser artista, no artesano. Un artista hace obras de arte para sí mismo y para el mundo. Un artesano solo busca hacerse hueco en la felicidad de los demás con lo que produce. Bueno, no está mal sacar alguna sonrisa, pero detrás de las caritas de ángel, recuerda que hay grandes demonios.

Es mejor ser un diablo inocente que un ángel corrupto.

En resumen: procura ser un escritor de fe, que te guste lo que haces y que lo hagas para ti, no para los demás. El que te lean, si lo has hecho para ti, ya te leerán, pero hacerlo para los demás sin gustarte a ti, no vas a lograr nada más que perdición. "Pero hay gente que tiene éxito siendo un artesano como tú dices", dirás eso. Cierto, sin embargo esa gente veta a los verdaderos artistas como puedes ser tú. Por eso, te aviso que no te conviertas en un ladrón de arte y sé un bombón cultural.

De tercera medida a tomar para empezar a ser escritor es pensarte: "¿de verdad me gusta esto?". Si afirmas, perfecto. Si niegas, no comiences a ser un artesano.

Como siguiente punto, los concursos. Haz relatos, cuentos, poemas... Cosas de esas y envíalas a concursos. Hay varias páginas web de concursos literarios. Yo te dejaré una. Es: www.escritores.org. Tienes una multitud de concursos donde ponerte a prueba.

Con lo anterior que te acabo de narrar, notarás que un talento te aflora, si no lo posees ya de nacimiento o de madurez tardía y no te diste cuenta.

Tras todo eso, lo siguiente es fácil: escribir. Si ya dominas bellos poemas, relatos hermosos, cuentos cariñosos y más emociones y sentimientos embrujadores, puedes empezar tu primera novela y mandarla a concurso o a editorial (creo que los concursos también editan).

Una vez tengas tu libro hecho, las editoriales es el plan complicado. Hoy día el escritor está ciertamente impedido a salir a la luz, pero si tienes miedo con el que nacer el valor, ten por seguro que lo lograrás como yo lo he hecho.

Solo te puedo dedicar esto, no más, ya que para hacerte escritor no hay ayudas, ni mucho menos consejos que te lleven de la mano, a la perdición.

Escribir conlleva dibujar mundos, tocar música palabreada, entrenar el cerebro (bastante) y ser la pluma de tu vida.

Espero que te haya auxiliado un poco. Me gustaría ver el libro de tu corazón cuando lo logres.

Milicia

MILICIA:
                  
Los recursos destinados a los ejércitos eran excesivamente cuantiosos. Orbus poseía uno de los grandes mandatarios bélicos de la galaxia Vintra, pero solamente superado por poca escasez por un hermano planetario.

Soldados de todo tipo (maestros de los cuatro elementos, arqueros tanto de la vieja escuela como tiradores futuristas), caballeros con múltiples armaduras cerradas por cada parte de sus organismos, máquinas de guerra indescriptibles, robots gigantescos, naves de cualquier movimiento (tierra, aire, fuego, agua, subsuelos de cada estilo, nieves, espacios exteriores, interdimensionales…), bestias domadas… Todo eso y más existía en continuo entrenamiento militar.

Los edificios bélicos, que eran transformables en máquinas de guerra para ser llamadas a combate en modo titanes de acero inenarrable, estaban repartidos estratégicamente en zonas cercanas a hospitales (tanto mágicos como físicos) de gran urgencia por si sucedía una batalla inesperada o esperada.

Materiales preciosos, recursos difíciles de captar, incluso los raros, estaban propuestos a mejorar constantemente las imperiosas protecciones de las tropas de cada clase.


Los rangos militares variaban mucho. Lo que un subteniente en un día vivía feliz, a la siguiente jornada, por alguna ley nueva, llegaba a convertirse en nivel de general. No existía una lista fija aunque las hubiera.

Sociedad

SOCIEDAD:
               
El movimiento social único era un misterio. Modas atemporales. Había de todo, desde lo más antiguo hasta lo más moderno. Un futuro mezclado con pasados y presentes imperecederos de ciclos viejos, además de nuevos.

Los avances sociales, las maneras de comunicarse, las cotidianidades, el consumismo inmaterial, aparte del material lógico, no el del placer por placer, era lo más generoso en todo lugar.

La raza humana de Orbus no era comparable con ninguna otra. El ADN del Hombre en ese planeta era el mejor programa a seguir como una evolución hacia mejor, y no hacia peor.

El modo de vida feliz era un sentimiento, más que un camino a buscar. La gente podía permitirse el lujo de vivir la mayor fantasía real y realidad fantástica de sus existencias dentro de una sociedad futurista ligada a la paz, al margen de la belicosidad que se cebaba con los desamparados de prosperidad.

El bienestar social siempre iba en crecimiento. Una de las fórmulas de tal júbilo biológico era el conocimiento madurado del humano de Orbus con respecto a otros mundos. Su cerebro significaba un desarrollo multifuncional en experiencias de cualquier tipo sin haberlas sufrido.


El alma de esos humanos era apoteósica.

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