viernes, 1 de febrero de 2019

Paisaje

Los rumores del mar,
del cielo y la tierra,
del origen del cosmos,
aquello que es estelar nación.
Las habladurías de las ramas,
ardillas tejiendo cuchicheos,
poemas entredientes,
pulpas para la naturaleza del amor.
Existe un campo al que pertenezco,
un deseo varado en boca silenciosa,
cofre cerrado, perdida la llave
entre ocultas letras llenas de pasión.
Alas del cielo, millones,
en mis sueños están tus nubes,
las que veo en un pozo de lágrimas
por tenerte en mis brazos en flor.
Cada cuerpo a su alma,
cada ser a su destino,
aquella vía que nos lleva a otro mundo,
en el tuyo anido, senador de tu corazón.

© 2019 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.

viernes, 25 de enero de 2019

A un pedazo de flor

Humilde planta que yaces
en un vasto desierto,
y lo único que ves,
no es nada más que soledad.
Lástima, perjurio, increpancia sin demora,
lo que llueve no son lágrimas,
sino deshechos de destinos;
lo que vienta no son insultos,
sino palabras en contra de las almas.
¿Qué hace un sueño
viajando por el cielo?
Buscar a Dios, su única nube,
o la llamada del Divino Infierno.
¿Para qué vivir con el estigma del dolor,
cuando otras flores crecen
entre castas doncellas de oros,
y pobres de amor?
Para qué ser de la tierra
si de tierra misma condena saciedad,
viste destrucción a pies gusano,
con rostro de ángel, y sonrisa de caído.
De qué vale enamorar al enamorado,
cuando de lágrima escondida
amanece la luna de día
y el sol de medianoche, fuego de estrellas...
Humilde planta que yaces
en un vasto desierto,
y lo único que ves,
no es nada más que la ilusión de un imperio.

© 2019 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.

sábado, 19 de enero de 2019

Demencia

Locura, infestación, perturba, ansia,
furia desmedida en constante acecho,
gracia que es ella, la jeta de Lucifer,
encontrada en los recodos de la magia negra.
Oscuridad, encierro, laboratorio de quejas,
bosques inmensos de noches mortales,
lágrimas inmersas en continuo odio,
días después de guerra sin tregua.
Venganzas, vida que no respeta,
un tiempo futuro los colocará en su lugar,
en ese que llaman justicia,
eso que después da la felicidad, la eterna.

© 2019 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.

martes, 15 de enero de 2019

¿Para qué hacer poemas?

¿Para qué hacer poemas?
No son más que palabras bonitas,
hermosas vivencias de antaño,
secretos bien merecidos,
o ejercicios para una literata lengua.
¿Quién los lee?, ¿quién da más?,
¿quién te nombra el éxito
o quién te da gracias y amor por ello?
¿Para qué hacer poemas?
Solo escriben pensamientos rimados,
objetos metafóricos, aventuras del sentido,
mente que vuela, viaja a la nada,
allí, vacía, llora por otros enamorados.
Un poema no es más que un verso,
estrofa, métrica, libertad de amor,
cárcel del destino, uno solo quien lo lea,
lo llueva, lo recite con su voz;
luego, al olvido, ahí queda,
en un cajón para la traición.
¿Para qué hacer poemas?
Son solo divinas palabras,
erotismo desvivido por boca femenina,
genealogía familiar, dones extraviados,
furtivos romances, historias en vela;
son solo letras para soñar en soledad.

© 2019 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.

viernes, 11 de enero de 2019

Continuidad

Encima de que los ríos vagan pobres,
llenos de soledad, ansiosos de vida,
viven por lo que llaman continuidad,
solo dan de beber a mujeres y hombres.
Botella al mar, carta a los sobres,
viaja lejos al barco de otro río,
al lago de otros mares impíos,
busca lo que desean los corazones.
Cambiar la vida de tantos colores,
un arcoíris o un cielo turbio,
poemas que quedan en vela,
velas que apagan mis versos de dioses.

© 2019 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.

jueves, 3 de enero de 2019

Paso

Adoradas sean tus andanzas,
las que propongas a una nueva vida,
las que vengan de otro tiempo,
de tu esencia, perfume de venturanzas.
Grandiosa tiranía, tus alianzas,
en cada dedo, en cada planta,
dorso y tobillo, hasta en talones;
por ellos vuelan mis alabanzas.
En soledad por ellos, añoranzas,
hieden a tierra mía, mi pertenencia,
mi dueña sagrada, camina por mi fe,
promulga mi vida, llena de adivinanzas.
Camina, camina, me alcanzas,
llega hasta el sino mismo de Dios,
ahí dejo mi tiempo, te espero,
templo para tus pies, mis esperanzas.

© 2019 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.

viernes, 28 de diciembre de 2018

Pulsera

El valor de un hombre, no existiera,
el día en que clavó su espada
en lo más hondo de su corazón,
llegó a casa, y a lágrimas rompiera.
El grito de amor femenino, mujer sufriera,
acorrale en sus manos esa sangre
del que fue su caballero noble,
ahora solo es asunto de lo que prometiera.
Un verso apasionado, un beso que lo despidiera,
en su lecho, un héroe de cementerio,
un campeón imperante, monarca,
un hombre que lo valiera.
Para ella mucho más, su hombre le acudiera,
en último aliento, sin vida,
con el deseo de entregarle todo…
Todo lo que él pudiera.
Hasta el día en que yo muera,
tendrás mi poesía en tu brazo,
rodeada estarás de mi alma,
en forma de humilde pulsera.

© 2018 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.

Me gusta

Compartir